Las entrevistas de Quintero, como tal y como El Loco de la Colina, tienen un encanto especial: apelan a la complicidad del espectador, requieren de éste, un cierto conocimiento previo de los personajes y buscan el entendimiento con el personaje.
JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ. EL CORREO GALLEGO. "La entrevista cercana"
Quintero, como Millás, busca la orilla oscura. El lado opaco. La tiniebla (...)
puede envolver las preguntas
en oro, pero puede marcarlas a fuego
sobre el aire de la habitación...
"(...)Con todos los respetos hacia las series de las privadas, el martes tocaba mirar hacia las dos cadenas de la pública, que hacía tiempo no nos regalaban producción propia de tan alto nivel.(...)"
"(...)El loco de la colina se puede convertir en un programa que enganche, que enamore, que además de entretener coloque su impronta estética, su estilo (...)"