Hace años yo era un loco que hablaba desde una colina. Lanzaba a los cuatro vientos mensajes de paz y solidaridad. Creía, como muchos de nosotros entonces, que el amor movía el mundo y no el dinero; que la verdad nos haría libres, que era posible el paraíso en la tierra. Todavía vivíamos en al este del edén, en el amanecer de los sueños, en un tiempo de lucha y esperanza en el que ser utópicos era casi un deber.
Luego vino la duda, el desengaño, el choque con la fría realidad, la madurez cobarde. Empezamos a comprenderlo todo, a disculparlo todo. Descubrimos el brillo del dinero, la erótica del poder… Paso a paso, nos fuimos apartando del camino hasta llegar a este tiempo de ocaso, de derrumbe.
Te habla Jesús Quintero, al oeste del edén.